Fallece un familiar en Sídney, Melbourne o Perth y entre lo que deja hay un apartamento en la Costa Blanca o una cuenta abierta hace años en un banco español. Los herederos, instalados en Australia, se encuentran con que el notario español pide un documento que en su país tiene un nombre muy concreto y un circuito de legalización con una particularidad que conviene conocer desde el principio.
Esta guía explica qué acredita la autoridad del albacea australiano, qué documentos pedirá el notario español y por qué la apostilla, aquí, pasa siempre por el mismo sitio con independencia de en qué estado se tramitó la sucesión.
Acreditar quién está legitimado: el Grant of Probate
Cuando alguien fallece en Australia con bienes a su nombre, la sucesión pasa por el Tribunal Supremo (Supreme Court) del estado o territorio donde residía — Nueva Gales del Sur, Victoria, Queensland, Australia Occidental, Australia Meridional, Tasmania, el Territorio del Norte o el Territorio de la Capital Australiana. El tribunal valida el testamento (o aplica las reglas de la sucesión intestada) y emite el Grant of Probate: el documento que reconoce oficialmente el testamento como válido y confirma la autoridad del albacea para reunir la herencia, vender inmuebles y actuar frente a bancos, aseguradoras y fondos de pensiones.
Sin ese Grant, ninguna entidad australiana libera activos significativos al albacea — y tampoco lo hará un notario español. Es la pieza en la que se apoya el notario español para dar por buena la sucesión: el testamento por sí solo no basta, España necesita ver que un tribunal australiano ha confirmado los poderes del albacea.
Los documentos australianos que pedirá el notario español
Para una herencia que toca España, el expediente notarial suele necesitar:
- El testamento, o la acreditación de la sucesión intestada.
- El Grant of Probate (o Letters of Administration, si no hay testamento), que acredita la autoridad del albacea.
- El certificado de defunción, emitido por el Registry of Births, Deaths and Marriages del estado correspondiente.
- Cuando proceda, cualquier orden judicial o inventario que afecte a los bienes españoles.
La apostilla: una sola autoridad, sin importar el estado
Aquí está la particularidad que simplifica el trámite frente a otros países de estructura similar. En Canadá o Estados Unidos, quién apostilla un documento depende de la provincia o el estado que lo emitió. En Australia no: el Department of Foreign Affairs and Trade (DFAT) es la única autoridad apostillante del país, tanto si el Grant of Probate lo emitió el Supreme Court de Nueva Gales del Sur como si lo emitió el de Australia Occidental. Dentro de Australia, el trámite se hace en las oficinas de pasaportes de DFAT en cada capital; si el albacea ya reside fuera del país, en la embajada o consulado australiano correspondiente.
No hay que localizar un organismo distinto para cada pieza del expediente — todo pasa por DFAT.
Apostilla y traducción jurada: dos requisitos distintos
La apostilla certifica que el documento australiano es auténtico; la traducción jurada lo hace utilizable ante el notario y el registro españoles. Son acumulativos — un documento apostillado pero sin traducir se rechaza, y viceversa — y el orden importa: primero la apostilla, después la traducción, porque la propia apostilla también se traduce.
Tiene que ser una traducción jurada firmada por un traductor habilitado por el MAEC. Una traducción certificada hecha en Australia, aunque sea por un traductor acreditado por NAATI, no tiene valor ante la administración española.
Lo que no aplica: el Certificado Sucesorio Europeo
Los herederos que llegan desde un país de la UE pueden a veces usar el Certificado Sucesorio Europeo (Reglamento UE 650/2012) para acreditar su condición en los Estados miembros. Esto no está disponible para una sucesión australiana: Australia no es Estado miembro de la UE y el certificado es un instrumento puramente intracomunitario. El Grant of Probate australiano es lo que cumple aquí la función equivalente.
Dicho esto, qué ley rige realmente la sucesión y cómo tributa en España es una cuestión sustantiva que depende de la residencia habitual del causante y de dónde estén los bienes. Eso corresponde a un notario o abogado español; toma esta guía como un mapa del papeleo, no como asesoramiento jurídico ni fiscal.
La misma lógica se aplica a otras herencias de países de common law: consulta nuestras guías hermanas sobre herencias desde Canadá, herencias estadounidenses con bienes en España y herencias británicas con bienes en España.
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En Textualia traducimos el expediente sucesorio australiano —testamento, Grant of Probate, certificado de defunción— del inglés al español, con la firma de un traductor jurado habilitado por el MAEC. Revisamos el expediente antes de empezar: si un documento llega sin apostilla, te lo decimos antes de que empiece a correr el reloj.