Un contrato de trabajo cabe en tres páginas. Un contrato de prestación de servicios de un profesional autónomo, con sus anexos, sus órdenes de trabajo y dos renovaciones, puede pasar de cuarenta. Y la diferencia entre traducir lo necesario y traducirlo todo son varios cientos de euros.
Esta guía no explica la vía por cuenta propia del visado: para eso está cuenta ajena y cuenta propia. Aquí se trata solo de cómo preparar el contrato.
Identifica la versión que acredita la relación
Antes de nada, localiza el documento que de verdad prueba que existe un vínculo profesional vigente. Tres comprobaciones:
Que esté firmado. Un borrador, una propuesta o una versión «final» sin firmas no acredita nada. Si firmaste electrónicamente, el documento con la evidencia de firma es el bueno, no el PDF limpio sin ella.
Que identifique a las partes. Tu nombre tal como figura en el pasaporte, y la denominación completa del cliente o empresa, con su domicilio y su identificación fiscal o registral.
Que diga su objeto. Qué servicios prestas. Un contrato cuyo objeto es una remisión genérica a «los servicios acordados» obliga a aportar el anexo donde estén descritos.
Si de esas tres cosas falla alguna, el problema no se arregla traduciendo: se arregla pidiendo a la otra parte el documento completo.
Anexos, renovaciones y órdenes de trabajo
Los contratos de servicios suelen vivir en varios papeles, y ahí es donde se desordena todo. Lo que importa es que la cadena sea legible:
| Tipo de documento | Qué aporta | Suele hacer falta |
|---|---|---|
| Contrato principal | Partes, objeto, duración, condiciones generales | Siempre |
| Anexo económico | Precio, forma de pago, periodicidad | Casi siempre: es lo que acredita ingresos |
| Anexo de servicios (statement of work) | Descripción concreta de lo que haces | Si el contrato principal remite a él |
| Renovación o prórroga | Que la relación sigue vigente hoy | Si el contrato original ya habría vencido |
| Orden de trabajo puntual | Un encargo concreto | Rara vez, salvo que sea tu única prueba |
La regla que resuelve la mayoría de los casos: si el contrato principal remite a un documento, ese documento forma parte del contrato. Presentar el principal diciendo «según el Anexo B» sin aportar el Anexo B deja un agujero que quien valora va a ver inmediatamente.
Haz un inventario antes de pedir presupuesto
Esta hoja de inventario es el trabajo de quince minutos que evita dos semanas de ida y vuelta. Un ejemplo con datos ficticios:
| Archivo | Fecha | ¿Firmado? | Corresponde a | Páginas |
|---|---|---|---|---|
| contrato-servicios-2024.pdf | 12/02/2024 | Sí, ambas partes | Contrato principal | 11 |
| anexo-a-tarifas.pdf | 12/02/2024 | Sí | Anexo económico del principal | 2 |
| anexo-b-alcance.pdf | 12/02/2024 | Sí | Anexo de servicios del principal | 4 |
| prorroga-2026.pdf | 05/01/2026 | Sí | Prórroga del contrato principal | 1 |
Con esa tabla delante sabes tres cosas de golpe: que tienes 18 páginas y no «un contrato», que la cadena documental está completa, y qué le vas a preguntar al organismo. Sin ella, el presupuesto que te den será una estimación y cambiará.
Coherencia con el resto del expediente
El contrato no se lee solo. Se lee contra las facturas, los extractos y, si lo hay, el resto de la documentación laboral. Repasa que coincidan:
- El nombre del cliente o empresa, idéntico en contrato y facturas.
- Las fechas: que el periodo de vigencia cubra el momento en que presentas.
- Los importes y la moneda. Si el contrato fija una tarifa mensual y tus facturas son por proyecto, eso necesita una explicación, no un silencio.
- Tu identificación, igual que en el pasaporte.
Las discrepancias no son fatales, pero las no explicadas sí dan problemas. Es mejor acompañar una nota aclaratoria que esperar a que la encuentren.
Alcance de la traducción: confírmalo antes de recortar
Aquí está la decisión económica. Hay organismos que aceptan la traducción de los documentos esenciales y hay quien quiere el expediente íntegro. La diferencia puede ser de treinta páginas.
Lo que no conviene es recortar por cuenta propia para abaratar. Una traducción jurada refleja el documento que se le entregó: si entregas seis páginas de un contrato de once, el documento resultante dejará constancia de que son seis páginas. Eso no es un defecto de la traducción, es su función, y quien lo reciba lo verá.
Así que el orden es: pregunta al organismo qué alcance acepta, con tu inventario en la mano para poder nombrar los documentos; y después encarga esa traducción. Cuando se trate de contratos, la referencia de servicio es la traducción jurada de contratos mercantiles, y el conjunto del expediente lo tienes en la documentación del visado de nómada digital.
Envíanos los archivos completos con la lista de anexos, el organismo destinatario y tu fecha límite, y te decimos precio y plazo exactos.