Quien pide tres presupuestos de traducción jurada suele acabar con tres cifras que no se pueden comparar. Uno cobra por palabra, otro por página, y el tercero da un precio cerrado por documento. Los tres parecen responder a la misma pregunta y ninguno responde a la que de verdad importa: cuánto voy a pagar yo, por esto que tengo en la mano.
El problema no es la falta de transparencia. Es que los modelos miden cosas distintas, y uno de ellos —el de página— usa una palabra que cada cual define a su manera.
Los dos modelos, y qué esconde cada uno
Por palabra. Es el modelo heredado de la traducción técnica y editorial, donde los textos son largos y homogéneos. Tiene una lógica impecable: pagas por volumen real. Y tiene un problema práctico para el cliente particular: no puedes calcularlo antes de encargar. Nadie cuenta a mano las palabras de un certificado con sellos, notas al margen y una apostilla al dorso. Dependes de que te lo cuenten.
Además, en documentos cortos el precio por palabra casi nunca se aplica solo: va acompañado de un mínimo por documento que, en la práctica, es el precio que acabas pagando.
Por página. Es el modelo dominante en jurada, y es más fácil de anticipar. Pero obliga a una pregunta que mucha gente no sabe que tiene que hacer: ¿qué es una página?
«Página» significa tres cosas distintas
Esta es la parte que de verdad cuesta dinero cuando no se pregunta.
- Página como hoja de papel. Si el documento tiene tres hojas, pagas tres. Sencillo, hasta que llega un documento con dos hojas y una densidad de texto enorme.
- Página como cantidad de texto. Se fija un número de palabras y cada bloque de esas palabras es una página facturable, con independencia de cómo esté maquetado el original.
- Página como la combinación de las dos. Se cuentan las hojas físicas y el texto, y manda lo que resulte mayor.
Las tres son defendibles. Lo que no es defendible es no decir cuál se aplica. Un mismo documento puede costar el doble según la definición que use quien te lo tarifa.
La regla que aplicamos nosotros
Nosotros usamos el tercer modelo, y lo publicamos entero para que puedas calcularlo tú mismo: una página facturable es una cara con hasta 400 palabras, y cuando el texto de una cara pasa de ahí, el exceso va a un suplemento reducido, el mismo en los cuatro plazos.
El motivo de combinar las dos medidas en vez de usar solo una tiene que ver con dónde está el trabajo. Una cara con cuatro líneas no da el trabajo de traducción de una cara llena, pero sí da exactamente el mismo trabajo de certificación: cotejar el original, redactar la certificación, firmar y sellar. Contar solo palabras castigaría a quien trae un documento denso; contar solo hojas castigaría a quien trae un certificado breve.
Un matiz que conviene saber porque sorprende a mucha gente: una hoja impresa por las dos caras son dos páginas. Se cuentan caras con texto, no hojas de papel. Es la convención de todo el gremio, no un recargo nuestro.
Las cifras concretas de cada plazo están publicadas en texto en nuestra página de tarifas, no escondidas dentro del cotizador. Si lo que quieres es el importe exacto de tu documento, el cotizador lo cuenta y te lo cierra antes de pagar.
Lo que ningún modelo debería cobrarte aparte
Hay tres partidas que a veces aparecen como extras y que, en nuestra opinión, forman parte del encargo:
- La apostilla. Si está en el documento, se traduce: el traductor jurado está obligado a traducir todo lo que aparece, incluidos sellos y firmas. Cobrarla como documento independiente es una decisión comercial, no una necesidad técnica. Lo desarrollamos en si la apostilla se traduce y se cobra aparte.
- La certificación y el sello. Son lo que convierte una traducción en jurada. No son un añadido.
- El PDF firmado electrónicamente. Si te lo cobran como extra frente al papel, pregunta por qué, porque para la administración es igual de válido.
Tres preguntas antes de encargar
Si solo vas a hacer tres preguntas, que sean estas:
- ¿Qué cuentas como página? Hojas, palabras o lo mayor de las dos. Y si cuentas palabras, cuántas por página.
- ¿Ese precio es final? Con IVA, con la apostilla incluida y con el envío que yo necesite. El IVA es donde más se tuerce la comparación: lo vemos en si el precio lleva IVA.
- ¿Quién firma, y con qué número de habilitación? No afecta al precio, pero sí a si la traducción te va a servir. Puedes comprobarlo tú en el listado oficial: cómo verificar a un traductor jurado.
Con esas tres respuestas, dos presupuestos cualesquiera se vuelven comparables. Sin ellas, estás comparando números que miden cosas distintas.
→ Calcula el precio exacto de tu documento
Sube el documento al cotizador: cuenta las palabras, aplica la regla y te da el importe cerrado y la fecha de entrega antes de pagar.