Un banco español pide «la declaración de la renta francesa». Un ayuntamiento pide «justificante de ingresos». Y tú tienes en casa dos documentos de la administración tributaria francesa que se parecen, llevan tu nombre y dicen cifras distintas.
Esta guía explica qué es cada uno, qué dato dice y cuál conviene presentar. No da consejo fiscal: solo ordena los documentos.
Avis d'impôt y ASDIR: no son el mismo papel
Los dos los emite la administración tributaria francesa y los dos se refieren a tu declaración de la renta. Lo que cambia es el momento y la función.
| Documento | Cuándo llega | Qué refleja |
|---|---|---|
| ASDIR (avis de situation déclarative à l'impôt sur le revenu) | Justo después de presentar la declaración | Lo que has declarado, antes de la liquidación |
| Avis d'impôt (avis d'imposition) | Más tarde, en la campaña | La liquidación del impuesto sobre esa declaración |
La diferencia práctica es de calendario y de naturaleza. Si declaras en primavera y necesitas justificar ingresos en junio, el avis d'impôt de ese ejercicio puede no existir todavía, y el ASDIR es lo único que tienes. Eso no es un problema si el receptor lo acepta — y muchos lo aceptan precisamente por eso.
Lo que no conviene es decidirlo tú. Un banco que concede financiación suele querer la liquidación; una gestión administrativa con un umbral de renta puede conformarse con el ASDIR. Es una pregunta de un minuto que ahorra una traducción.
Qué datos hay que localizar en el documento
Antes de enviarlo a traducir, comprueba que el documento permite leer con claridad estas cuatro cosas:
- El ejercicio fiscal. Los documentos franceses distinguen el año de las rentas del año de la declaración, y las dos cifras aparecen en el papel. Si te piden «el último ejercicio», confirma cuál de los dos años significa eso para el receptor.
- El titular o los titulares. La declaración es por foyer fiscal, no por persona. Una declaración conjunta muestra dos nombres.
- Los conceptos de renta. Qué tipo de rentas se declararon: salarios, pensiones, rentas del capital, actividad por cuenta propia.
- El número fiscal y las referencias del documento. Son las que permiten verificar el documento, y por eso tienen que verse.
Y una comprobación de forma: el documento completo, todas las páginas, sin recortar encabezados ni pies. Es donde están las referencias.
El revenu fiscal de référence no es tu sueldo
Este es el malentendido que más veces hay que deshacer, y conviene decirlo sin rodeos.
El revenu fiscal de référence es una magnitud fiscal del hogar, calculada con criterios propios de la normativa francesa. Sirve en Francia como referencia para umbrales de todo tipo. Lo que no es: tu salario neto mensual, tu salario bruto anual, ni necesariamente una cifra atribuible a una sola persona.
Presentarlo como si fuera el salario produce dos resultados malos. Si la cifra es más alta de lo que esperaba el receptor, te pedirá explicaciones. Si es más baja, puede concluir que no alcanzas un umbral que en realidad sí alcanzas.
La traducción jurada no arregla esto, y tampoco debe intentarlo: el traductor traslada el documento con sus denominaciones —revenu fiscal de référence seguirá siendo esa magnitud, explicada— y no la convierte en otra cosa. Si lo que el receptor quiere es salario, el documento que lo acredita es una nómina o un certificado de la empresa, no un documento tributario.
Y no se confunda tampoco con los justificantes de pensión, que van por otra vía y los emite otro organismo: justificantes de pensión francesa.
Glosario mínimo para leer el documento
Cuatro términos que aparecen y que conviene no traducir a ojo:
- Foyer fiscal: la unidad que declara. Puede incluir a dos cónyuges y personas a cargo.
- Revenu brut global: el conjunto de rentas antes de determinadas deducciones.
- Revenu net imposable: la base sobre la que se calcula el impuesto.
- Nombre de parts: el número de partes del hogar, que interviene en el cálculo francés.
Cada uno es una magnitud distinta. En una traducción jurada se mantienen identificables y explicados, porque cambiar la denominación por un término español aproximado haría que el receptor leyera un concepto que no es el del documento.
Confirmar el destino y pedir presupuesto
El orden que funciona es el de siempre: primero averiguas qué documento y qué ejercicio quiere el receptor, por escrito si puede ser; después compruebas que tienes ese documento completo; y al final encargas la traducción.
Si el destino es una compra de vivienda, la documentación suele ir acompañada de más papeles y conviene verla en conjunto: documentación francesa para comprar vivienda.
Cuando el organismo español exija la versión en castellano, necesitas una traducción jurada del francés al español firmada por un traductor habilitado por el MAEC. Para presupuestarla hacen falta tres datos: qué documento, de qué ejercicio y cuántas páginas tiene de verdad.
Envíanos el documento completo del ejercicio que te piden, el organismo destinatario y tu fecha límite, y te decimos precio y plazo exactos.