Fallece un padre, una madre o un cónyuge en Francia y entre lo que deja hay un apartamento en la Costa Brava, una cuenta en un banco español o la mitad de una vivienda comprada hace veinte años en Alicante. Los herederos —a menudo repartidos entre Francia y España, o instalados en Francia desde siempre— se encuentran con que el notario español pide un documento que en Francia nadie necesita explicarles: el acte de notoriété. Y con una pregunta que sí genera confusión: ¿hay que apostillarlo, como cualquier otro papel francés que llega a España?
Esta guía explica qué es exactamente ese documento, por qué su régimen es distinto al de un poder notarial o una escritura de compraventa francesa, y qué exige realmente el notario español para dar por buena la herencia.
Qué es el acte de notoriété y cuándo hace falta
El acte de notoriété successoral es el documento con el que un notario francés identifica formalmente a los herederos de una persona fallecida: quiénes son, en qué grado de parentesco y qué parte de la herencia les corresponde a cada uno. Desde la reforma de 2007 su emisión es competencia exclusiva del notariado — ya no cabe la vía del ayuntamiento salvo para el caso menor descrito más abajo.
Francia distingue dos escenarios según el valor de la sucesión:
- Por debajo de 5.965 €, sin inmuebles: basta una atestación firmada por todos los herederos declarando que no hay testamento ni otros herederos. Sirve, por ejemplo, para cerrar cuentas bancarias de importe modesto.
- Por encima de esa cifra, o en cuanto hay un inmueble de por medio: hace falta el acte de notoriété propiamente dicho, ante notario. Es prácticamente automático en cualquier sucesión franco-española, porque casi siempre hay un inmueble en juego — es la razón misma por la que la herencia acaba pasando por un notario en España.
El coste del acte de notoriété en Francia ronda los 69 € (emolumento fijo más impuestos), a lo que se suman los derechos de registro y, si hace falta localizar un testamento, la consulta al Fichier Central des Dispositions de Dernières Volontés.
Por qué no lleva apostilla: el Reglamento UE 650/2012
Aquí está el punto que más confunde a quien ya ha tramitado otros documentos franceses en España. Un poder notarial, una escritura de compraventa o una copia de estatutos sociales franceses sí necesitan apostilla para valer ante un notario español — el Reglamento europeo 2016/1191 exime de ella a los documentos de estado civil, pero no a los actos notariales en general.
Las sucesiones son distintas. Desde el 17 de agosto de 2015, España y Francia aplican el Reglamento (UE) n.º 650/2012, que en su artículo 74 establece que los documentos emitidos en materia sucesoria al amparo del reglamento no requieren legalización ni ninguna formalidad similar. La Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública lo ha confirmado expresamente en resolución de 23 de noviembre de 2023, a propósito del Erbschein alemán — el mismo razonamiento se aplica al acte de notoriété francés, porque ambos son la misma figura bajo el mismo reglamento: una declaración notarial de herederos.
En la práctica, esto significa que el acte de notoriété llega a la notaría española sin ningún trámite previo en Francia más allá de su propia emisión. Lo mismo ocurre con el Certificat successoral européen, si los herederos han optado por solicitarlo — ese sí nació pensado para circular sin fronteras dentro de la UE.
La traducción jurada, el paso que sí es obligatorio
Que no haga falta apostilla no significa que el documento se acepte tal cual. El notario y el registro españoles trabajan en español, y exigen que cualquier documento en otro idioma llegue con su traducción jurada, firmada por un traductor habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC).
El error más habitual aquí no es olvidar la traducción, sino confiar en la persona equivocada para hacerla. Un traducteur assermenté inscrito ante una Cour d'appel francesa tiene plena validez en Francia — pero esa habilitación es nacional y no se reconoce automáticamente en España. Para la administración española solo cuenta la firma de un traductor jurado MAEC, exactamente igual que ocurre a la inversa: una traducción hecha en España tampoco basta por sí sola ante una administración francesa sin el reconocimiento correspondiente.
Qué otros documentos suele pedir el notario
Junto al acte de notoriété, un expediente de sucesión franco-española habitual incluye:
- El acte de décès (certificado de defunción francés).
- El testament, si lo hay — authentique (ante notario) u olographe (ológrafo).
- El Certificat successoral européen, cuando se ha solicitado en lugar de o además del acte de notoriété.
- Certificados de las entidades bancarias francesas donde el fallecido tuviera cuentas.
Todos ellos se traducen al español por el mismo traductor jurado MAEC, para que el notario reciba un expediente coherente y con la misma terminología en todas las piezas — algo que ayuda especialmente cuando aparecen conceptos sin equivalente exacto en derecho español, como la quotité disponible o la reserva hereditaria francesa (héritiers réservataires).
Un aviso honesto
Esta guía cubre el papeleo, no el fondo del asunto. Qué ley se aplica a la sucesión —la francesa o la española— depende de la residencia habitual del fallecido y de si eligió expresamente su ley nacional en testamento (professio iuris); y cuánto se paga de Impuesto de Sucesiones en España depende de la comunidad autónoma donde estén los bienes. Ambas cuestiones son de un notario o abogado, no de una guía de traducción. Repasamos el marco general en sucesión franco-española: testamento, bienes en España y traducción jurada.
En Textualia traducimos el expediente sucesorio francés —acte de notoriété, acte de décès, testament, Certificat successoral européen— del francés al español, con la firma de un traductor jurado habilitado por el MAEC. Si un documento llega sin lo que el notario necesita, te lo decimos antes de encargar la traducción, no después.