De todos los oficios del mundo, pocos pueden decir que tienen un santo por patrón y una efeméride mundial en su honor. Los traductores sí: cada 30 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Traducción, y la fecha no es casual. Es el día en que, en el año 420, murió en Belén Jerónimo de Estridón, el hombre que vertió la Biblia al latín y, de paso, dejó escrita una de las primeras reflexiones lúcidas sobre cómo debe traducirse un texto.
Eusebio Jerónimo había nacido hacia el año 347 en Estridón, una localidad de la frontera entre Dalmacia y Panonia cuyo emplazamiento exacto aún se discute. De familia acomodada, se formó en Roma bajo el gramático Elio Donato, que le enseñó latín y las artes de la retórica, y allí adquirió también algo de griego. Fue un lector voraz y un viajero inquieto: Tréveris, Antioquía, el desierto de Siria, Constantinopla. En algún punto de ese peregrinaje decidió aprender hebreo, una rareza para un cristiano de lengua latina, y esa decisión lo cambiaría todo.
Hacia el año 382, ya de regreso en Roma, el papa Dámaso I le encomendó una tarea de envergadura: poner orden en las versiones latinas de la Biblia. Circulaban entonces muchas traducciones dispares —la llamada Vetus Latina—, hechas a partir del griego, discordantes entre sí y plagadas de errores de copista. Jerónimo empezó revisando los Evangelios. Pero cuando, ya instalado en Belén desde el año 386 y sostenido por el mecenazgo de la aristócrata romana Paula, abordó el Antiguo Testamento, tomó una decisión audaz: no traduciría de la Septuaginta griega, la versión que la Iglesia veneraba desde hacía siglos, sino directamente del hebreo original. A ese principio lo llamó Hebraica veritas, la "verdad hebrea". El resultado de más de dos décadas de trabajo es la obra que la posteridad conoce como la Vulgata, y que el Concilio de Trento consagraría como texto oficial en 1546.
La elección no fue pacífica. Desde el norte de África, un Agustín de Hipona todavía joven le escribió inquieto: temía que apartarse de la Septuaginta —el texto que griegos y latinos tenían por inspirado— sembrara la discordia entre las iglesias. Se cuenta que en la ciudad de Oea, al leerse en misa la nueva versión del libro de Jonás, la palabra que la tradición conocía como "calabaza" apareció mudada en "hiedra", y la congregación estuvo a punto de amotinarse. El detalle, menor en apariencia, encerraba una cuestión enorme: ¿hasta dónde puede un traductor corregir aquello que sus lectores creen sagrado?
Jerónimo respondió a sus críticos con una carta que sigue siendo lectura obligada en cualquier facultad de traducción. Escrita hacia el año 395 y dirigida a su amigo Pamaquio, la Epístola 57 lleva por título De optimo genere interpretandi, "Sobre el mejor modo de traducir". En ella defiende, invocando el ejemplo de Cicerón, que el buen traductor no traslada palabra por palabra, sino sentido por sentido —non verbum e verbo, sed sensum de sensu—, porque la esclavitud a la letra traiciona el espíritu del original. Con una salvedad rotunda: las Sagradas Escrituras, "donde hasta el orden de las palabras es un misterio". Ahí, y solo ahí, el traductor debe caminar de puntillas. En esa distinción entre la fidelidad al sentido y la fidelidad literal está, en germen, buena parte de la teoría de la traducción de los quince siglos siguientes.
De aquella celda de Belén a hoy
Por esa obra inmensa y por esa lucidez la tradición hizo de Jerónimo el patrón de los traductores, y en 2017 la Asamblea General de la ONU, mediante la resolución 71/288, proclamó su festividad —el 30 de septiembre— Día Internacional de la Traducción. Se reconocía así, oficialmente, algo que él encarnó como pocos: que trasladar un texto de una lengua a otra no es una faena mecánica, sino un acto de responsabilidad y de fe. Dieciséis siglos después, cuando un traductor jurado habilitado por el MAEC firma que una traducción es fiel y completa, prolonga sin saberlo el gesto de aquel monje que se encerró en Belén a discutir, palabra por palabra y sentido por sentido, qué significa de verdad decir lo mismo en otra lengua.