Muchos jubilados británicos que se instalan en España, o que ya llevan años aquí, tienen firmado un Lasting Power of Attorney (LPA) — el documento con el que, en Reino Unido, designan a alguien de confianza para gestionar sus asuntos si pierden capacidad. El problema aparece cuando ese momento llega y hace falta usarlo en España: un banco o un notario español no lo acepta directamente como si fuera un poder notarial español.
Por qué no es automático
Un LPA no está pensado para el sistema notarial español, y los bancos y registros de la propiedad en España suelen exigir un poder notarial español para las gestiones habituales (vender una vivienda, operar una cuenta, representar al poderdante ante la Administración). Para que el LPA británico se pueda presentar como documento de apoyo, necesita:
- Notarización y apostilla en Reino Unido, bajo el Convenio de La Haya.
- Traducción jurada al español, por traductor-intérprete habilitado por el MAEC.
Incluso así, hay una limitación importante: el apoderado nombrado bajo un LPA inglés no puede delegar su poder a un tercero en España para que gestione específicamente los bienes españoles — es decir, no sirve para nombrar automáticamente a un representante local.
La recomendación práctica: un poder notarial español en paralelo
Por eso, para quien tiene bienes o cuentas en España, lo habitual — y lo que recomiendan los despachos especializados en ambos países — es otorgar además un poder notarial español, específico para los asuntos aquí, ante notario español (puede hacerse en Reino Unido ante notario público con la apostilla correspondiente, o directamente en España). El LPA británico sigue siendo válido para todo lo relacionado con Reino Unido; el poder español cubre lo que hay aquí. Es importante hacerlo con tiempo: una vez que la persona pierde capacidad legal, ya no puede otorgar un poder nuevo, ni en España ni en Reino Unido.
Cuándo traducir el LPA de todos modos
Aunque el poder notarial español sea la vía principal, el LPA apostillado y traducido sigue siendo útil como documento de apoyo: para que un banco entienda quién es el apoderado y bajo qué circunstancias, o como base documental si en algún momento se solicita un reconocimiento judicial de una deputyship order británica ante un tribunal español.
Errores frecuentes
- Esperar a que la persona pierda capacidad para empezar a gestionar el poder español — entonces ya es demasiado tarde.
- Asumir que el LPA sustituye al poder notarial español. No lo hace; son documentos complementarios.
- No apostillar el LPA antes de traducirlo.
- Traducción no jurada, que un banco o notario español no acepta como equivalente oficial.
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